El último de la carrera

El último de la carrera

Tengo un hijo que monta en bici y al que le gusta montar en bici.
Empezó a montar, como la mayoría de los niños, por diversión. Por lo que deberían montar todos los niños.
Cuando nos enteramos que en nuestra ciudad había una escuela de ciclismo, le pregunté si quería ir y me dijo que sí. No es un niño que haya destacado en el deporte así que me alegré de que hubiera encontrado una actividad deportiva que le gustara y divirtiera. La clave es si el día de clase tiene ganas de ir, o hay que obligarle “un poco”.
Ya en la escuela nos comentaron la posibilidad de federarse y participar en pruebas deportivas. A él no le hizo especial ilusión el tema de competir y a mí la verdad, las competiciones infantiles no eran algo que me atrajeran lo más mínimo. He visto a padres pelearse por cómo juegan sus hijos, hasta llegar a insultar al contrario o a sus hijos por no ser más agresivos. Es un espectáculo bochornoso que no quiero bajo ningún concepto en la vida de mis hijos. Pero el ciclismo es bastante diferente al fútbol (al menos en la inmensa mayoría de los casos).

Tenemos, además, la suerte de pertenecer a una escuela y un club  del que estar orgullosos:

  • Un club que no busca campeones. Al menos no con los niños de estas edades.
  • Un club y unos monitores que les enseñan a amar la bicicleta y lo que esta implica.
  • Que les recuerdan que lo importante es que disfruten.
  • Que les recalcan que el día de la prueba lo que han de hacer ante todo, es pasarlo bien con sus amigos, los de su club, y los de los otros clubes a los que ven cuando hay carreras.
  • Que insisten en la importancia de disfrutar con la familia del día al aire libre.
  • Que les recuerdan que en la carrera van a poder practicar aquello que van aprendiendo en las clases, y que no necesariamente es ser el más rápido y llegar el primero.

Y todo eso le repito a mi hijo cuando el día antes de una carrera le noto nervioso. Eso y que él sabe que sólo participa si le apetece. Sin presión.

No quiero que mi hijo sea Indurain. No digo que no pudiera serlo, no lo sé. Digo que no quiero que lo sea porque YO lo quiero.
Veo a los padres los días de las carreras y tengo sentimientos encontrados. Quizás sea porque mi hijo es de los que nunca gana. No puedo saber cuál sería mi comportamiento si fuera ese que siempre llega primero, pero la realidad es que hay más posibilidades de ser la madre del que no gana, que del que gana, así que creo que merece la pena pararnos a pensar en esos niños que nunca van a subir al podio, que nunca reciben medallas, y que nunca oyen al llegar a meta: “eres un máquina”.

Todas las competiciones son, en cierto modo injustas, porque nunca hay dos seres humanos que jueguen en igualdad de condiciones. En el deporte te ponen con los de tu misma edad, aunque tengas menos aptitudes, más o menos peso, más o menos experiencia, más o menos habilidad en ese campo y mejor o peor bici.

Yo en las carreras tiendo a fijarme en ese niño que ve cómo el primero de la carrera le dobla y aún así no se para. Al que le cuesta la vida seguir pedaleando, aun sabiendo que no habrá podio, ni medalla, ni siquiera aplauso, salvo el de sus padres, si es que estos no son de los que ponen cara de decepción cuando su niño no gana. Ese niño que a pesar de saberse el último, sigue pedaleando. Porque no lo hace por ganar (ya sabe que será el último de la clasificación), sino que corre por él mismo. Es su propio reto. Terminar la carrera, superarse a sí mismo. Vencerse.

Yo soy la madre de uno de esos niños.

De ese niño que se emocionó el día en que en una de las carreras hubo medalla para todos, foto para todos, escenario para todos, aplauso para todos. PARA TODOS.

Porque ¿quien dice que se esfuerza más el que más corre? Quizás el mayor esfuerzo es el de aquél a quien más le cuesta correr. Aquél que no tiene “el tipo” de ciclista. Aquél que nunca ganará una carrera contra otros.

Ese valor quiero que mi hijo aprenda del ciclismo:

  • Un deporte en el que la mayoría de profesionales no vestirá nunca un maillot amarillo, y aun sabiéndolo participan en la carrera.
  • Un deporte en el que la mayoría corre para que gane otro de su equipo.
  • Un deporte en el que la victoria no se mide de forma individual.
  • Un deporte que mide la fuerza del equipo por su eslabón más débil, no por el más fuerte.

Un valor que a veces los padres que gritan a sus hijos en las carreras cosas como: -“A por él” -“No te entretengas a hablar” -“No te pares” -“Tienes que ganar”, olvidan.

Olvidan que la mayoría de esos niños en vez de disfrutar de lo que hacen, incluso de lo que consiguen, acaban por odiarlo por la presión a la que les someten. Olvidan que educar desde la competitividad será menos valioso para la vida adulta que educar desde la colaboración. Olvidan, que cuando ellos están diciéndole a su hijo: –“eres un máquina que has ganado” hay otros niños oyendo que sienten que ellos no lo son porque han quedado últimos.

Todos los niños son especiales, todos son máquinas. En una carrera de niños deberíamos animar a todos, ¡de verdad! Porque la lección más importante que tenemos que enseñarle a nuestros hijos no es cuándo cambiar el piñón o cuándo apretar sino a respetarse  a uno mismo y al compañero.

El próximo día que vayas a una carrera, acuérdate de felicitar a todos los niños que corren… incluido al último.

Autora: Nohemí Hervada Palou 

La circulación en paralelo

Esta es otra de las cuestiones que siguen campando en los mentideros ciclistas o automovilistas, pues se sigue teniendo dudas sobre, si es posible la circulación en paralelo, si se ha de hacer en fila india, si se puede ir en grupo, etc.

Vamos a intentar aclararlo de una manera comprensible y a su vez indicando lo que dice el RGC (Reglamento General de Circulación) sobre este aspecto.

Paralelo pero ocupando calzada, ¿correcto?

Reglamento: Se permite a los conductores de bicicleta circular sin mantener la separación entre ellos, extremando en esta situación la atención a fin de evitar alcances entre ellos. (Artículo 54.1)
Se autoriza también su circulación en paralelo, en columna de a dos, siempre lo más a la derecha posible de la vía y colocándose de uno en uno en tramos de poca visibilidad. (Artículo 36.2).
En autovías solo podrán circular por el arcén, y siempre que sean mayores de 14 años y no esté prohibido por la señal correspondiente. Además, no se consideran adelantamientos los producidos entre ciclistas del mismo grupo. El grupo de ciclistas se considerará como un solo vehículo.

Y se ha de circular por el arcén siempre y cuando, éste sea practicable. Y aquí viene el quiz de la cuestión,

¿Qué es arcén practicable?

No tiene la misma visión de un arcén practicable, quien circula en camión, en un todo-terreno, automóvil, motocicleta o bicicleta. Lo que es practicable para uno, no lo es para el otro. Y para una bicicleta de carretera de apenas 2 cm. de contacto con la calzada, la idea de “practicable” es mucho más limitada.

Los arcenes suelen tener un pobre mantenimiento, en algunos casos, nulo. Arcenes con cristales, basura, asfaltado deficiente, baches es algo común en nuestras carreteras. Por tanto se hace imposible la circulación por ellos, por lo que si se nos denuncia por los miembros de la agrupación de tráfico, habrá que hacer notar esta circunstancia.

Dudas

Circulamos por una vía con arcén, pero éste no es lo suficientemente ancho para que quepan los dos ciclistas. Por tanto, el que circula más al interior, cercano de la calzada, ha de ocupar parte de la vía por la que circula el coche, ¿es sancionable?

Aquí la respuesta es lógica, no podemos circular por el arcén, pues es de un reducido tamaño, pero la ley nos permite circular en paralelo. Mientras no creamos retenciones podemos seguir circulando en paralelo, si las producimos, hemos de colocarnos en fila india.

Circulación paralela, correcta

Esto que acabo de indicar, es susceptible de un análisis más profundo.

Si somos 20 ciclistas y cada uno ocupa dos metros de longitud más 10 centímetros de separación con el que te precede, son 30 metros de longitud. Pero si hemos de colocarnos en fila india, la distancia que ocuparemos será del doble, haciendo que el adelantamiento sea más duradero y por tanto, algo más delicado. Pregunto, ¿no es más fácil seguir en paralelo?
Veamos: el adelantamiento es más rápido y seguro, pues la separación de la bicicleta poco va a variar. El adelantamiento que realiza el automóvil al grupo de ciclistas ha de ocupar prácticamente el lado contrario de la calzada, la medida estandar es de 3,5 metros de ancho (exceptuamos vías de <40 km/h y un indice de uso inferior a 2 000 automóviles día, cuya medida está en 3 metros), la distancia sobre el ciclista o grupo sigue siendo de 1,5 metros, el tiempo que permanece el automóvil realizando la maniobra de adelantamiento es inferior a realizar ese mismo adelantamiento a todo el grupo, pero en fila india.

Resumiendo

Podrás circular siempre en paralelo (de a dos), a no ser que generes retenciones o en situaciones de poca visibilidad.
Aunque no haya arcén, podrás circular en paralelo, si lo hay, has de circular por él, aunque no sea suficiente para circular ambos ciclistas, pudiendo ocupar uno la parte de la calzada indispensable. por autovías podrás circular exclusivamente por el arcén, si eres mayor de 14 años y no haya señal de prohibición.

Esto no se puede hacer

Lo importante: Aunque podamos circular en paralelo, seamos conscientes de que debemos ayudar al conductor del automóvil a adelantarnos, generamos un buen ambiente y posiblemente hayamos creado un nuevo conductor agradecido y que recordará este acto la próxima vez que encuentre a ciclistas.

Conductor, ¿cuánto tarda en adelantar a un grupo ciclista?, respétalo, todos somos usuarios de la vía.

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